En los enigmas alborotados de tu sonrisa,
en la rosada y carnosa boca
de tu irisado encantamiento
se descifra la clave
de la felicidad del hombre.
Es allí, en el centro del laberinto
donde es posible alcanzar el sosiego y la paz,
donde la dicha infinita es el regalo generoso
que tu alma, las esencias cristalinas de tu enigmático interior,
otorga a quienes acariciaron y mimaron
su geografía,
a los amantes perfectos.
Eres tú la insignia del amor, la primavera eterna
que se instaura cuando besan tus labios,
cuando se desborda el mar y sus olas inundan
la espesura planetaria,
cuando la plenitud se humedece
y exhala salitre.
Esas gotas
que descienden del abismo
y quedan suspendidas en la entrada del paraíso,
son perlas que embellecen tu melena,
son flores que regalas
a los enamorados que abrieron el cofre
y vieron la luz de tu tesoro,
que desvelaron el misterio nacarado,
el femenino secreto que ocultas,
en la bóveda del placer.
Tu carnal presencia es la inspiración,
es la poesía que empapa tu cabello
con las escarchas de la simiente,
que impregna tu sangre
de semillas voladoras y metáforas,
de masculinas almas.
Cuando sonríes, yo quiero estar cerca
para ver ese guiño con forma de corazón,
esa invitación a entrar en lo oculto
en la intimidad sagrada.
Es tu risueño semblante la alegría del poeta,
la señal inconfundible de las noches en vela
sólo pensando en ti,
amando tus ausencias y presencias imaginarías,
enloquecido en la burbuja del arte
en la pasión de desearos
y cautivar con versos
la soledad.
martes, 30 de agosto de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
11
MALDITOS HIJOS
Yo soy el más imperfecto de los poetas que he conocido
que escribe con lápiz de piedra a la destrucción,
el humano menos hombre de todos los insensibles,
el herido de muerte por una cicatriz en la superficie
del lodo que cubre las paredes de un libro,
el escribidor más agónico de los muertos vivientes,
el menos niño de las almas sensibleras,
me pierdo en las tinieblas de los mares
que sordo me hacen beber agua salada,
y contemplo como cada hijo mío
cada día envejece más y más lentamente,
cómo pierden la belleza de la juventud
más y más lentamente,
y los odio porque también he envejecido
sin amamantarles una sola noche,
más y más lentamente,
porque jamás les he amado ni les he besado
más y más lentamente,
porque se han resbalado derramados por el corazón
oscuro de la máquina de escribir
más y más lentamente,
que cuando he visto a su madre se me ha caído al suelo
y mis hijos subnormales lloraron odiándome
más y más lentamente,
a través de los huesos de mi sepultura
y desgarran las entrañas de los gusanos que me devoran
más y más lentamente
en una lápida de papel blanco que se oscureció
al llegar la hora de escribir otro poema
más y más lentamente
sobre un incendio de cenizas que me quemó vivo
cuando mis hijos murieron el mismo día que su padre
más y más lentamente,
y me asfixiaron con la amargura que les había dejado en la sangre
ahogándose en las lágrimas de sus hijos
más y más lentamente,
hasta que llegaron los otros sepultureros
más y más y más lentamente
a desenterrar a las palomas que escribí en las tardes de invierno.
Yo soy el más imperfecto de los poetas que he conocido
que escribe con lápiz de piedra a la destrucción,
el humano menos hombre de todos los insensibles,
el herido de muerte por una cicatriz en la superficie
del lodo que cubre las paredes de un libro,
el escribidor más agónico de los muertos vivientes,
el menos niño de las almas sensibleras,
me pierdo en las tinieblas de los mares
que sordo me hacen beber agua salada,
y contemplo como cada hijo mío
cada día envejece más y más lentamente,
cómo pierden la belleza de la juventud
más y más lentamente,
y los odio porque también he envejecido
sin amamantarles una sola noche,
más y más lentamente,
porque jamás les he amado ni les he besado
más y más lentamente,
porque se han resbalado derramados por el corazón
oscuro de la máquina de escribir
más y más lentamente,
que cuando he visto a su madre se me ha caído al suelo
y mis hijos subnormales lloraron odiándome
más y más lentamente,
a través de los huesos de mi sepultura
y desgarran las entrañas de los gusanos que me devoran
más y más lentamente
en una lápida de papel blanco que se oscureció
al llegar la hora de escribir otro poema
más y más lentamente
sobre un incendio de cenizas que me quemó vivo
cuando mis hijos murieron el mismo día que su padre
más y más lentamente,
y me asfixiaron con la amargura que les había dejado en la sangre
ahogándose en las lágrimas de sus hijos
más y más lentamente,
hasta que llegaron los otros sepultureros
más y más y más lentamente
a desenterrar a las palomas que escribí en las tardes de invierno.
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lunes, 25 de julio de 2011
10
TU SEXO
Tu sexo es agua para sedientos,
es la brújula de los amantes solitarios,
es la vagina cósmica
compañera de los poetas.
Tu sexo es la madre de todas las mujeres
que viajaron conmigo y me amaron,
que recibieron mi semilla luminosa
y mi verso.
Tu sexo es el alma
de los náufragos,
el violín mágico
que afinan los mejores músicos.
Tu sexo es la luna de los sonámbulos,
la lámpara de los deseos
custodiada por el genio del amor;
por el ángel de la guarda que protege
el secreto de tu belleza
de corsarios como yo, de piratas
de la palabra que vierten su luz
sobre tu desnuda esencia.
Tu sexo es el cáliz sagrado
de los Dioses de la fecundidad,
es una diablesa con sonrisa angelical
y labios carnosos,
dispuesta a seducir a los hombres
con los encantamientos del mar,
a gozar con ellos los juegos de alcoba
hasta rendir su fuerza y despojarlos
de simientes y elixires,
hasta acoger en las profundidades
de la oblicua hendidura
sus almas.
Tu sexo es el origen de la vida,
es el inicio del abismo, el acantilado del placer,
el insondable infinito
recluido en la pequeña guarida
de tu carnal risa,
en el final del estrecho túnel, entre los pétalos sonrojados
y trémulos de la presencia enigmática
de tu ser.
Tu sexo es agua para sedientos,
es la brújula de los amantes solitarios,
es la vagina cósmica
compañera de los poetas.
Tu sexo es la madre de todas las mujeres
que viajaron conmigo y me amaron,
que recibieron mi semilla luminosa
y mi verso.
Tu sexo es el alma
de los náufragos,
el violín mágico
que afinan los mejores músicos.
Tu sexo es la luna de los sonámbulos,
la lámpara de los deseos
custodiada por el genio del amor;
por el ángel de la guarda que protege
el secreto de tu belleza
de corsarios como yo, de piratas
de la palabra que vierten su luz
sobre tu desnuda esencia.
Tu sexo es el cáliz sagrado
de los Dioses de la fecundidad,
es una diablesa con sonrisa angelical
y labios carnosos,
dispuesta a seducir a los hombres
con los encantamientos del mar,
a gozar con ellos los juegos de alcoba
hasta rendir su fuerza y despojarlos
de simientes y elixires,
hasta acoger en las profundidades
de la oblicua hendidura
sus almas.
Tu sexo es el origen de la vida,
es el inicio del abismo, el acantilado del placer,
el insondable infinito
recluido en la pequeña guarida
de tu carnal risa,
en el final del estrecho túnel, entre los pétalos sonrojados
y trémulos de la presencia enigmática
de tu ser.
lunes, 21 de febrero de 2011
9
TRILOGIA
1
El hombre se desperdiga
en los muslos
de las musas,
y en sus obeliscos
descendió
como una gota de mercurio
en el perfil
de una muñeca de trapo
que baila con los ojos vendados
sobre una circunferencia.
2
La poesía trajo las musas
a la vida cotidiana
bajadas de la nube,
al fin sintieron como cualquier humano dolor.
3
Ese atlas de viento
languidece como el suspiro
de una mujer...
...ofreciendo el sexo de la manzana
a los ángeles...
...el mensaje lo maquillaron
hasta deshacer
el lenguaje de los ojos.
1
El hombre se desperdiga
en los muslos
de las musas,
y en sus obeliscos
descendió
como una gota de mercurio
en el perfil
de una muñeca de trapo
que baila con los ojos vendados
sobre una circunferencia.
2
La poesía trajo las musas
a la vida cotidiana
bajadas de la nube,
al fin sintieron como cualquier humano dolor.
3
Ese atlas de viento
languidece como el suspiro
de una mujer...
...ofreciendo el sexo de la manzana
a los ángeles...
...el mensaje lo maquillaron
hasta deshacer
el lenguaje de los ojos.
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8
LA CREACIÓN
Las inspiraciones
son peces de colores
que se escapan de
la pecera
y vuelan
en los cielos
del arte,
picoteando en las manos bohemias
de la imaginación,
en los sueños prófugos del alma,
en las esencias imperceptibles del genio
hasta ser obra, creación,
hasta tomar forma
y ser el hijo pródigo del artista,
su hijo fantástico.
Las inspiraciones
son peces de colores
que se escapan de
la pecera
y vuelan
en los cielos
del arte,
picoteando en las manos bohemias
de la imaginación,
en los sueños prófugos del alma,
en las esencias imperceptibles del genio
hasta ser obra, creación,
hasta tomar forma
y ser el hijo pródigo del artista,
su hijo fantástico.
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lunes, 15 de junio de 2009
7
EFÍMERA INSPIRACIÓN DE LA PALABRA
Poeta enfermo es el minusválido que desde su silla de ruedas
emborrona los viejos hematomas de la conciencia.
Huyéme, parábola abismal de la encrucijada sonora.
Poeta es el enfermo que desde la cama
escribe con un termómetro las metáforas de la soledad.
Efímera inspiración, soy de los que amontonan las vacunas del alma.
Huyéme, paradoja, tinta de bolígrafo, de las evasiones.
Poesía era la laguna, la cenagosa palabra,
el reuma que paraliza la mano del poeta.
Poeta enfermo es el minusválido que desde su silla de ruedas
emborrona los viejos hematomas de la conciencia.
Huyéme, parábola abismal de la encrucijada sonora.
Poeta es el enfermo que desde la cama
escribe con un termómetro las metáforas de la soledad.
Efímera inspiración, soy de los que amontonan las vacunas del alma.
Huyéme, paradoja, tinta de bolígrafo, de las evasiones.
Poesía era la laguna, la cenagosa palabra,
el reuma que paraliza la mano del poeta.
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sábado, 13 de junio de 2009
6
MÁS ALLA DE TU SEXO
Veo detrás de tu clítoris la inmensidad de lo desconocido,
la sonrisa atractiva de la tentación
con sus hechizos para sonámbulos
y caigo desde los trapecios de las alturas
en un salto sin red,
resbalo como una gota de lluvia
hacia tus interiores sagrados,
desvelo tu intimidad que se me abre de piernas, me alumbra
con el nacimiento de la luz, y mis ojos bucean entre el fuego
para encontrarte, me abraso
en las ascuas carnales, en ríos de lava
que se agitan y ahogan mi rostro,
que funden mi cuerpo con el tuyo…
…somos moldeados al son de la música,
en un mismo bronce,
en escultura, en levedad amorosa,
y humedecemos con nuestras lívidos las tierras infecundas del metal
hasta recibir la vida, hasta resucitar
en esa montaña que es tu clítoris,
en la desconocida sombra de tu alma.
Veo detrás de tu clítoris la inmensidad de lo desconocido,
la sonrisa atractiva de la tentación
con sus hechizos para sonámbulos
y caigo desde los trapecios de las alturas
en un salto sin red,
resbalo como una gota de lluvia
hacia tus interiores sagrados,
desvelo tu intimidad que se me abre de piernas, me alumbra
con el nacimiento de la luz, y mis ojos bucean entre el fuego
para encontrarte, me abraso
en las ascuas carnales, en ríos de lava
que se agitan y ahogan mi rostro,
que funden mi cuerpo con el tuyo…
…somos moldeados al son de la música,
en un mismo bronce,
en escultura, en levedad amorosa,
y humedecemos con nuestras lívidos las tierras infecundas del metal
hasta recibir la vida, hasta resucitar
en esa montaña que es tu clítoris,
en la desconocida sombra de tu alma.
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jueves, 11 de junio de 2009
5
HUYENDO DE TU BOCA, COMO ESPEJISMO DE HOMBRE INACABADO
…A través de los lenguajes silenciosos de tu presencia,
oigo el clamor de la mímica de gestos furtivos
cómo inquietan con sus duendes
los márgenes carnales del corazón,
cómo desvisten las transparencias del secreto;
oigo el rumor de la daga encendida de tus ojos
que acusa a los ángeles con tanto fuego
que los violines de la ternura son las músicas
que alborotan los sinsentidos candentes de la herida
hasta sentir el beso en lo más doloroso de la ausencia,
en los rasguños que hicieron las sirenas
sobre el torso ceniciento del cariño,
hasta despertar del letargo los labios soñadores,
hasta extinguir los cielos protectores acrisolados
en un puñado de arena dejado al viento de los imposibles,
en un poema roto que lanzo al aire a pecho descubierto
para que lo picoteen las oropéndolas del olvido
como si fueran migas de pan que esparcen
tus manos hacia nadie en el huracán que gime tempestad
y lamenta su suerte negándose a si mismo gozar
los pétalos del placer, la vida destellante
de los hijos de la risa;
en la duna de los sentimientos, en la fiesta
sólo la pasión desea escuchar la voz de la sangre
a través de los escondites de la luna, sólo una gota
de tristeza luminosa deambula en el camino resbaladizo
de las dudas inciertas del amor hasta morir…
…A través de los lenguajes silenciosos de tu presencia,
oigo el clamor de la mímica de gestos furtivos
cómo inquietan con sus duendes
los márgenes carnales del corazón,
cómo desvisten las transparencias del secreto;
oigo el rumor de la daga encendida de tus ojos
que acusa a los ángeles con tanto fuego
que los violines de la ternura son las músicas
que alborotan los sinsentidos candentes de la herida
hasta sentir el beso en lo más doloroso de la ausencia,
en los rasguños que hicieron las sirenas
sobre el torso ceniciento del cariño,
hasta despertar del letargo los labios soñadores,
hasta extinguir los cielos protectores acrisolados
en un puñado de arena dejado al viento de los imposibles,
en un poema roto que lanzo al aire a pecho descubierto
para que lo picoteen las oropéndolas del olvido
como si fueran migas de pan que esparcen
tus manos hacia nadie en el huracán que gime tempestad
y lamenta su suerte negándose a si mismo gozar
los pétalos del placer, la vida destellante
de los hijos de la risa;
en la duna de los sentimientos, en la fiesta
sólo la pasión desea escuchar la voz de la sangre
a través de los escondites de la luna, sólo una gota
de tristeza luminosa deambula en el camino resbaladizo
de las dudas inciertas del amor hasta morir…
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miércoles, 10 de junio de 2009
4
LA CARTA INEVITABLE
Querida sustancia:
Una lágrima de cocodrilo humedeció las minúsculas células
de tu corazón,
y entre gemidos quisiste mojar esa luz instintiva
desprendida de los ojos cristalinos,
porque quizás el sol fuera una molécula de cuarzo
que transparenta las intimidades de tu alma misionera,
y los protagonistas de la vida tal vez son unos pobres mercaderes
de dientes,
igual que los vendedores de palabras que enmudecen sus símbolos
con la lluvia transpirada de las medias nubosas
que esconde el agua,
y aún cuando necesitas de unos crisantemos alborotados
sobrevives como el himen mentiroso de la tierra…
…si pudieras ser actriz y lloraras como una esponja,
si ahora pudiera volver al mar de tus depresiones
e imaginar que eres prisionera de un barco de realidades…
…si el deseo de sufrir tu cuerpo desnudo se olvidara
como el trascurso del tiempo y los soles
de los días que viviste,
si pudiera contaminar con metáforas cada desolación tuya…
Ahora estás desaparecida, pero aún permanece en el aire
el sonido inquieto, el rumor que deshabita las nostalgias,
quizás creas que eres eterna como la infancia
pero sigues siendo la efímera imaginación de un pobre loco
o el leve recuerdo con alas de murciélago; hoy nada
se ha desatado de la retina ausente
que encierra la expresión de la soledad.
Querida sustancia:
Una lágrima de cocodrilo humedeció las minúsculas células
de tu corazón,
y entre gemidos quisiste mojar esa luz instintiva
desprendida de los ojos cristalinos,
porque quizás el sol fuera una molécula de cuarzo
que transparenta las intimidades de tu alma misionera,
y los protagonistas de la vida tal vez son unos pobres mercaderes
de dientes,
igual que los vendedores de palabras que enmudecen sus símbolos
con la lluvia transpirada de las medias nubosas
que esconde el agua,
y aún cuando necesitas de unos crisantemos alborotados
sobrevives como el himen mentiroso de la tierra…
…si pudieras ser actriz y lloraras como una esponja,
si ahora pudiera volver al mar de tus depresiones
e imaginar que eres prisionera de un barco de realidades…
…si el deseo de sufrir tu cuerpo desnudo se olvidara
como el trascurso del tiempo y los soles
de los días que viviste,
si pudiera contaminar con metáforas cada desolación tuya…
Ahora estás desaparecida, pero aún permanece en el aire
el sonido inquieto, el rumor que deshabita las nostalgias,
quizás creas que eres eterna como la infancia
pero sigues siendo la efímera imaginación de un pobre loco
o el leve recuerdo con alas de murciélago; hoy nada
se ha desatado de la retina ausente
que encierra la expresión de la soledad.
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martes, 9 de junio de 2009
3
LUMINOSO RESPLANDOR DE AUSENCIA
Allí, en el diván del desconsuelo,
duerme mi amante sobre la cama,
extinguida como una crisálida, con las manos henchidas
como los ojos.
Expiró su último pensamiento en la mecedora
de los desafortunados,
con los párpados asolados escrutando el único
momento
donde el final inicia una despedida con pañuelos verdes.
El agua se encarna en un espectro en las angulosas
penumbras
de su vagina, dando cobijo en el regazo a los átomos
que escapan salpicados de sus faldas
hacia las dunas inconscientes como una parábola inconclusa.
Esa carne suya la trascura el viento, la portará
como ceniza en un libro antiguo,
esto no es mujer: era la feminidad de
un puñado de tierra,
los senos que mordisquean las hormigas en
la curvatura de un espejo.
Todavía aún ella juega a ser reina de la noche,
enquistada como una onda en la peregrina sombra
de la tragedia,
esto no es un sueño: era la indescifrable
melancolía,
el péndulo que retorna a su espacio indeciso
como una gota perdida.
Allí, en el diván del desconsuelo,
duerme mi amante sobre la cama,
extinguida como una crisálida, con las manos henchidas
como los ojos.
Expiró su último pensamiento en la mecedora
de los desafortunados,
con los párpados asolados escrutando el único
momento
donde el final inicia una despedida con pañuelos verdes.
El agua se encarna en un espectro en las angulosas
penumbras
de su vagina, dando cobijo en el regazo a los átomos
que escapan salpicados de sus faldas
hacia las dunas inconscientes como una parábola inconclusa.
Esa carne suya la trascura el viento, la portará
como ceniza en un libro antiguo,
esto no es mujer: era la feminidad de
un puñado de tierra,
los senos que mordisquean las hormigas en
la curvatura de un espejo.
Todavía aún ella juega a ser reina de la noche,
enquistada como una onda en la peregrina sombra
de la tragedia,
esto no es un sueño: era la indescifrable
melancolía,
el péndulo que retorna a su espacio indeciso
como una gota perdida.
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sábado, 6 de junio de 2009
2
PARÁBOLA DE LA CARNE
Delante
del ventilador
una mujer
espera
que la desnuden
los huesos,
despeinándose
las vértebras,
hilando
el desánimo
en la oscuridad
más profunda
de sus sábanas,
casi dejando de ser
en un sanatorio
de vientres
momificados,
haciéndose desflorar
la cal
que la cubre,
encogida
delante del viento
sin ser desnudada,
deseando
ser quitada
de la carne,
del plomo rojizo
que comprime
su esqueleto,
encarnada
en un fuego
que hace arder
sus pechos calcinados
de la larga espera,
hasta ser insoportable
que ninguna momia
haya llegado
a desnudarla
de entrañas
sanguinolentas
y blanqueadas superficies
porque sólo
le quitan la ropa
y nada más,
sólo los encajes
y los vacíos
y los enormes espacios
delimitados,
sujeta a unos brazos
y a una boca,
a unas manos
y a una lengua,
a un rascacielos
de cuerpo
que la impide
ser ligera
y ser aire,
que la inmoviliza
en los cimientos,
incapaz
de volar
donde la arrastra
el ventilador
rompiendo
sus cristales y saliéndose
por las grietas
del escorzo,
hasta hervir
y desaparecer
en burbujas,
convulsionada,
incendiando sementeras
en el agua,
irritada
de escozor,
en la llama
naranja
y amarilla
que explora,
sólo
cuando terminan
de sembrarla,
enfriada
en la noche
más terrible,
en la luna
más blanca.
Sabe
que en su habitación
con una multitud
de hombres
la atraparon
su mar,
la disecaron
toda su podredumbre
viva,
todas sus escamas
postizas.
Sin
saber
que detrás
del ventilador
los espejismos
son
más
que un cuerpo.
Delante
del ventilador
una mujer
espera
que la desnuden
los huesos,
despeinándose
las vértebras,
hilando
el desánimo
en la oscuridad
más profunda
de sus sábanas,
casi dejando de ser
en un sanatorio
de vientres
momificados,
haciéndose desflorar
la cal
que la cubre,
encogida
delante del viento
sin ser desnudada,
deseando
ser quitada
de la carne,
del plomo rojizo
que comprime
su esqueleto,
encarnada
en un fuego
que hace arder
sus pechos calcinados
de la larga espera,
hasta ser insoportable
que ninguna momia
haya llegado
a desnudarla
de entrañas
sanguinolentas
y blanqueadas superficies
porque sólo
le quitan la ropa
y nada más,
sólo los encajes
y los vacíos
y los enormes espacios
delimitados,
sujeta a unos brazos
y a una boca,
a unas manos
y a una lengua,
a un rascacielos
de cuerpo
que la impide
ser ligera
y ser aire,
que la inmoviliza
en los cimientos,
incapaz
de volar
donde la arrastra
el ventilador
rompiendo
sus cristales y saliéndose
por las grietas
del escorzo,
hasta hervir
y desaparecer
en burbujas,
convulsionada,
incendiando sementeras
en el agua,
irritada
de escozor,
en la llama
naranja
y amarilla
que explora,
sólo
cuando terminan
de sembrarla,
enfriada
en la noche
más terrible,
en la luna
más blanca.
Sabe
que en su habitación
con una multitud
de hombres
la atraparon
su mar,
la disecaron
toda su podredumbre
viva,
todas sus escamas
postizas.
Sin
saber
que detrás
del ventilador
los espejismos
son
más
que un cuerpo.
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1
ALMA
Qué difícil es llegar al alma
de un folio blanco,
escribir en el aire
pompas de jabón,
ser el fetiche de la humanidad
o hacer un nido de ilusiones
con hilos de curtir carne,
y desaparecer
dentro de los guantes sedosos
de un mago
que en sus manos
tiene una fábrica de palomas blancas
y un escaparate de vidas felices
en su chistera negra.
Qué difícil es llegar al alma
de un cómico,
vivir fuera del telón
de cada marioneta mortal,
hacer de loco deprimido
o resucitar
a los abuelos que lloran como niños
y a los niños que ríen como abuelos,
habitar la carpa de un circo
de imaginarias y reales lonas
con la improvisación
de unos fuegos artificiales
y un maquillaje rojo.
Qué difícil es poner disfraz
a la ternura,
aparentar ser un payaso
cuando estás desesperanzado,
y con el carmín
dibujar, veloz, una sonrisa,
pulir, furtivo, una máscara,
y con la pintura del corazón
subir al escenario y ser público,
bajar del estrado y ser actor.
Qué difícil es llegar al alma
del alma.
Qué difícil es llegar al alma
de un folio blanco,
escribir en el aire
pompas de jabón,
ser el fetiche de la humanidad
o hacer un nido de ilusiones
con hilos de curtir carne,
y desaparecer
dentro de los guantes sedosos
de un mago
que en sus manos
tiene una fábrica de palomas blancas
y un escaparate de vidas felices
en su chistera negra.
Qué difícil es llegar al alma
de un cómico,
vivir fuera del telón
de cada marioneta mortal,
hacer de loco deprimido
o resucitar
a los abuelos que lloran como niños
y a los niños que ríen como abuelos,
habitar la carpa de un circo
de imaginarias y reales lonas
con la improvisación
de unos fuegos artificiales
y un maquillaje rojo.
Qué difícil es poner disfraz
a la ternura,
aparentar ser un payaso
cuando estás desesperanzado,
y con el carmín
dibujar, veloz, una sonrisa,
pulir, furtivo, una máscara,
y con la pintura del corazón
subir al escenario y ser público,
bajar del estrado y ser actor.
Qué difícil es llegar al alma
del alma.
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Manuel Moriel Cambres,
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BIENVENIDA
CARTA DE BIENVENIDA AL MUNDO DE LAS MUSAS
Bienvenida a la ciudad del arte. Estás invitada a que pasees por sus luminosas calles y alegres avenidas, por sus festivas plazas. Cuando traspases la primera esquina serás inspiración, serás obra de arte, serás color en la vida del poeta. Cuando dejes atrás la línea divisoria que separa a las mujeres mortales de las musas, yo iré a tu encuentro con los duendes de la creatividad, mojaré mis pinceles con tu luz y escribiré sobre el aire mágicos dibujos, fosforescentes palabras.
Ven y entra por la puerta del arcoiris. Es la ciudad de los sueños y de las parábolas abismales. Es el paraíso, un inmenso jardín en el que habitan trotamundos y bohemios, piratas, sirenas y cabras locas. Allí la vida es una fiesta, el jolgorio y la juerga de los hijos de la risa.
En nuestra ciudad reina la imaginación, la fantasía, la fraternidad y el respeto. El amor es azar, juego. El deseo, borrachera. La pasión, instinto. Cada amanecer es celebrado con los ritos de la fecundidad. Cada día es domingo en nuestro calendario sabático. La mayoría de los ciudadanos somos cigarras sureñas, vivimos a la vera del sol. El lejano Norte es para las hormigas y para los hombres grises. El carnaval y el buen tiempo, para los artistas y las inmortales musas.
Si quieres ser musa y aprender a volar, ser fuente de inspiraciones y locuras, con sólo venir a la ciudad del arte y soñar, alcanzarás los cielos prósperos del reconocimiento, los manantiales puros de la genialidad.
Ya no serás un simple número en la larga lista de la vida, una modesta tuerca en la cadena de producción, la mueca erótica y vulgar de un anuncio de publicidad o la mujer florero, sino la feminidad sagrada y sublime, la belleza encarnada en arte.
Bienvenida a la ciudad del arte. Estás invitada a que pasees por sus luminosas calles y alegres avenidas, por sus festivas plazas. Cuando traspases la primera esquina serás inspiración, serás obra de arte, serás color en la vida del poeta. Cuando dejes atrás la línea divisoria que separa a las mujeres mortales de las musas, yo iré a tu encuentro con los duendes de la creatividad, mojaré mis pinceles con tu luz y escribiré sobre el aire mágicos dibujos, fosforescentes palabras.
Ven y entra por la puerta del arcoiris. Es la ciudad de los sueños y de las parábolas abismales. Es el paraíso, un inmenso jardín en el que habitan trotamundos y bohemios, piratas, sirenas y cabras locas. Allí la vida es una fiesta, el jolgorio y la juerga de los hijos de la risa.
En nuestra ciudad reina la imaginación, la fantasía, la fraternidad y el respeto. El amor es azar, juego. El deseo, borrachera. La pasión, instinto. Cada amanecer es celebrado con los ritos de la fecundidad. Cada día es domingo en nuestro calendario sabático. La mayoría de los ciudadanos somos cigarras sureñas, vivimos a la vera del sol. El lejano Norte es para las hormigas y para los hombres grises. El carnaval y el buen tiempo, para los artistas y las inmortales musas.
Si quieres ser musa y aprender a volar, ser fuente de inspiraciones y locuras, con sólo venir a la ciudad del arte y soñar, alcanzarás los cielos prósperos del reconocimiento, los manantiales puros de la genialidad.
Ya no serás un simple número en la larga lista de la vida, una modesta tuerca en la cadena de producción, la mueca erótica y vulgar de un anuncio de publicidad o la mujer florero, sino la feminidad sagrada y sublime, la belleza encarnada en arte.
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Manuel Moriel Cambres,
poeta de la calle
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